Coronavirus. Alarmismo y realidad

Coronavirus. Alarmismo y realidad

Durante las últimas semanas, el tema principal en noticias, prensa, radio e Internet es el coronavirus. A estas alturas, el 7 de marzo de 2020, prácticamente todos han oído hablar de la enfermedad, incluso en regiones remotas del planeta. Si el virus está causando una pandemia, la información errónea y la saturación de noticias sobre este tema están causando alarmas y, lo que es más preocupante, una epidemia de pánico que puede tener peores consecuencias que el virus en sí. De hecho, los mercados bursátiles de todo el mundo están registrando pérdidas espectaculares y ya se habla de una desaceleración económica. Las empresas, aerolíneas, organizadores de eventos y espectáculos están introduciendo elementos de prevención, incluso la cancelación de eventos, con un considerable impacto económico. Independientemente de la gestión de la salud realizada en cada país, es obvio decir que existe la responsabilidad de informar a los medios. La objetividad y la información contrastante son fundamentales. De hecho, el coronavirus produce baja mortalidad, comparable a la gripe estacional, y en el 80% de los casos hay síntomas leves. Otros casos permanecen prácticamente asintomáticos y el paciente supera la enfermedad sin darse cuenta. Los medios de comunicación se centran en el sensacionalismo e informan el número de muertes diarias, la mayoría de ellas personas mayores y personas con otras enfermedades crónicas. Este criterio no se utiliza para presentar cifras de mortalidad por influenza. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, la gripe causa entre 250,000 y 500,000 muertes en todo el mundo cada año. Por lo tanto, sin subestimar la importancia de este nuevo escenario de salud, debemos pedir calma. Esta no es una situación apocalíptica. Tampoco debemos trivializar la enfermedad. Es un escenario de salud global que se puede controlar de manera efectiva y responsable. Las medidas preventivas de higiene son el arma más efectiva para contener la enfermedad.