Un régimen propuesto de intervención farmacéutica COVID-19 para pacientes confirmados o personas expuestas a COVID-19 para su uso en África

Este régimen de intervención farmacéutica COVID-19 está siendo propuesto para su consideración y adopción por las autoridades sanitarias de Nigeria y otros países africanos. El brote de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) causado por el síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2/2019-nCoV) representa un gran peligro y una grave amenaza para la salud pública de Nigeria y África y las economías locales.

Enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19)

Los datos epidemiológicos en todo el mundo muestran un gran número de personas infectadas y muertas. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que ahora tenemos una situación de pandemia. Esta situación precaria exige el despliegue de medicamentos efectivos, disponibles y asequibles para controlar y evitar que la pandemia gane un punto de apoyo devastador en Nigeria y el resto de África.

Se está trabajando mucho para desarrollar terapias para tratar COVID-19, sin embargo, no se espera que estos medicamentos experimentales estén disponibles para tratar a un gran número de pacientes de manera oportuna.

Sulfato de hidroxicloroquina, fosfato de cloroquina y azitromicina.

Sin embargo, existen tres medicamentos potenciales, sulfato de hidroxicloroquina, fosfato de cloroquina y azitromicina, para los cuales los informes indican que han demostrado eficacia contra COVID-19. Estas son drogas viejas cuyo perfil de seguridad, efectos secundarios e interacciones farmacológicas son bien conocidos.

Pido a las autoridades sanitarias de África que agreguen urgentemente estos tres medicamentos como primeros en la lista de su lista de medicamentos de prueba en el tratamiento y la prevención de la propagación de COVID-19.

Cómo y por qué funcionan la hidroxicloroquina, la cloroquina y la azitromicina

Sulfato de hidroxicloroquina 200 mg comprimidos recubiertos con película

La hidroxicloroquina y la cloroquina se utilizan actualmente para la prevención y el tratamiento de ciertos tipos de malaria. Ambas drogas están ampliamente disponibles para tratar enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide. El efecto inmunomodulador de la hidroxicloroquina y la cloroquina puede ser útil en el control de la tormenta de citocinas seguida de una falla multiorgánica que ocurre en pacientes con infección crítica por Sars-COV-2.

La hidroxicloroquina y la cloroquina que actúan como una base débil pueden cambiar el pH en la superficie de la membrana celular e inhibir así la fusión del virus a la membrana celular. Estas dos propiedades apoyan la hidroxicloroquina y la cloroquina como potentes candidatos para tratar la infección por SARS-CoV-2 o incluso como una "profilaxis".

La azitromicina es un antibiótico que combate las bacterias. La azitromicina se usa para tratar muchos tipos diferentes de infecciones causadas por bacterias, como las infecciones respiratorias.

La hidroxicloroquina puede usarse sola o en combinación con azitromicina. Cuando se combinan, ambos actúan como una terapia antiviral contra el SARS-CoV-2 y previenen las superinfecciones bacterianas.

El perfil de seguridad clínica de la hidroxicloroquina es mejor que el de la cloroquina y tiene menos preocupaciones sobre las interacciones farmacológicas.